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Aro Volturi no pasará por
alto las habilidades de Bella,
pese a que ella aún es una
humana; está seguro de que
encontrará la manera de
unirla a sus ligas... Mientras
tanto, en un lluvioso pueblo
de Washington, una boda
se está planeando...

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Dueños de la noche

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Dueños de la noche

Mensaje por Leah R. Clearwater el Vie Feb 10, 2012 3:27 am

¿Estás mirando esas mismas estrellas de nuevo?
¿Recuerdas cuándo,
nos despertamos bajo una manta, enredados en piel,
sin saber en ese momento
que nunca hablaríamos de nuevo?
Pero fue perfecto;
nunca olvidaré
cuando éramos Dueños de la Noche.
La loba corría lo más rápido que podía, desatendiendo las voces en su cabeza, ignorando el llamado del Alpha, inclusive el de su pequeño hermano. Lo único que quería era escapar, huir de esos pensamientos que la ataban, los recuerdos que emergían de cualquiera dirección y laceraban su alma como dagas razgando su piel. Aullaba del dolor de saberse incomprendida, relegada, despreciada, no amada. Su llanto lobuno era melancólico pero sobre todo demasiado triste como para que los demás lobos normales la ignoraran, por lo que de inmediato se escuchó acompañada por coros que procedían de más allá de la montaña. Siguió corriendo y aullando hasta llegar a un lugar que conocía lo bastante bien, un lugar donde se iba a refugiar cuando el dolor era tan intenso que no podía reprimirlo de sus compañeros. Era su santuario personal, el lugar donde antes iba con Sam cuando querían estar a solas, el lugar donde se dieron su primer beso, la primer caricia, en donde ella le entregó su virginidad, el lugar donde se amaron en el pasado.

Cuando estuvo lo bastante cercana, el cansancio comenzó a invadirla y dejó de correr; rápidamente salió de fase y se vió cerca del acantilado- Maldito seas Sam Uley, maldita sea yo por enamorarme de ti, maldita imprimación, maldita suerte -Maldijo gritando al vacío y aventando una piedra hacia la negrura que se extendía como un manto tenebroso. Sintió un poco de frío, algo irónico para una licántropa y cruzó los brazos sobre sus pechos. Fue entonces que recordó que estaba sin ropa. Su hermosa desnudez contrastaba con los arañazos que envolvían su cuerpo como una segunda piel. Las ramas que quebró en el camino hacia ese lugar lo habían causado. A Leah no le importó, sabía que solo era cuestión de minutos en que su piel estuviera de nuevo tersa y sin marca alguna de lo sucedido. Por su cabeza cruzó la peregrina idea de quedarse así, pero un rescoldo de decencia la obligó a buscar algo con qué cubrirse dentro del hueco que Sam había hecho en un árbol para esconder una manta que les servía durante esos encuentros, pero ahora albergaba varias mudas de ropa para la loba. No era la primera vez que la joven se refugiaba ahí y tampoco sería la última. Intentó acomodar su revuelto cabello y lo ató en una coleta alta, se puso unos tenis viejos y un desgastado par de jeans junto con una camiseta color azul. Se cambió en silencio, solo acompañada por el rugir del mar a sus pies. Extendió la manta y se sentó sobre ella, levantando sus piernas y abrazándolas con ambas manos, recargó la barbilla sobre las rodillas y cerró los ojos, dejando que el viento fresco de la montaña secara sus lágrimas y aliviara su alma.




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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Sam Uley el Mar Feb 14, 2012 10:33 am

El rostro de los miembros de la manada en esta ocasión había sido de más preocupación y de impotencia que en otras ocasiones, incluso Seth había levantado las manos y lanzado una maldición, después de gritar el nombre de su hermana tres veces mientras la veíamos alejarse a toda velocidad. Esta ocasión para mí, fue distinta, el gesto, la expresión de su cuerpo, algo era distinto y el miedo entró en mis venas. Mandé un mudo menaje a la manada para tranquilizarlos y luego eché a correr tras ella, intuí hacia donde dirigía sus pasos y una vez internado en el bosque, me desvestí con prisa, até mi ropa a mi pierna izquierda y busqué el calor en mí para conseguir la transformación , patas, cuerpo y pelaje de lobo negro me abrazaron y pronto gruñí de impotencia por no poder hacer mucho por aminorar su dolor y el mío. El enojo contra la naturaleza de la impronta acudió para acicatearme y ganar velocidad sobrenatural, hasta llegar a nuestro lugar especial…aún podía decirlo, sentía en mi corazón que podía, aunque la naturaleza me llevara con su gravedad a otro lado, el amor me hacía reconocerla como mi objeto de pertenencia…aún.

Llegar y mirarla, sentada y desolada, me partía el alma, eso no era lo que yo quería para ella, quería…protegerla, seguirla amando, tener un futuro juntos. Pero les estaba vedado, por la naturaleza misma, y era conocido por todo, contra ella, nada puede.
Recogió su calor, invertido el proceso, tomó su ropa y se vistió, después como si una gran fuerza se opusiera, se acercó lentamente hasta llegar a ella, sin hablar, se sentó a un lado, sin mirarla. Sólo dejó escapar en un susurro_ Lee Lee, yo.. .
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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Leah R. Clearwater el Mar Feb 14, 2012 2:10 pm

Hundida en sus propios pesares creyó sentir la presencia del gran lobo negro que era Sam Uley, pero pensó que solo era una maldita jugada de su cabeza obsesionada, aunque de todas formas reprimió las lágrimas que amenazaban con deslizarse por sus mejillas.

Después del particular aroma a lobo, Leah sintió su aroma, ése que solo despedía el cuerpo de Sam, uno que la había cobijado varias veces en ese lugar hace ya mucho tiempo. Levantó el rostro sin abrir los ojos, dejando que los recuerdos vividos anegaran su naríz, sus sentidos, su alma... convencida de que la mente podía ser demasiado convincente cuando se trataba de recrear emociones pasadas. Fue por eso más que nada y porque estaba con la guardia baja, que no lo sintió llegar a su lado. Cuando escuchó su voz llamándola con el apodo cariñoso que solo él le decía, abrió los ojos de golpe y lo vió sentado a su lado.

Se mantuvo inmóvil unos segundos que le parecieron eternos, entretanto lo observaba como si no lo viera diariamente, como si no tuviera grabadas a fuego sus facciones y el color de sus ojos en su mente, incluso la peculiar forma de apretar los puños cuando estaba nervioso o enojado. En esta ocasión, Leah no supo deducir cuál de las dos emociones dominaban a Sam. Conmovida por lo que había recordado, primero tuvo el impulso de abrazarlo, pero la dura realidad le golpeó el rostro con una burda bofetada al ver en su mente el rostro marcado de Emily, su prima. El cariño dió paso al rencor haciendo que se revolviera como la loba que era, alejandose de su lado en un segundo, sin darle la espalda y siempre mirándolo fijamente; una acción exclusivamente por instinto, pero en el fondo la reconfortaba tratarlo como una amenaza.

No me llames así. No tienes derecho de hacerlo -Aseveró bajando el tono de voz hasta que pareció más un gruñido que palabras- ¿Cómo te atreves a llamarme así? -Interrogó desde el otro extremo de la manta, envuelta en una mezcla de nostalgia y amargura que le desgarraba el alma con solo escuchar el apelativo cariñoso que Sam había inventado para ella. De un momento a otro, no soportó más la presencia silenciosa del quileute, su mirada casi pérdida y los recuerdos que rodeaban el lugar en el que estaban, amenazando con explotar- No se qué haces aquí, ¿acaso me has seguido? -Le riñó pero la mirada suplicante de Sam lo decía todo; aún así Leah quería escucharlo de sus labios.




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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Sam Uley el Jue Mar 15, 2012 1:41 pm

Lee Lee, resonó en el fondo de su cerebro y la dulce imagen que evocaba le golpeaba la razón, el entendimiento, chocaba con su propia versión de la realidad, lo ataba como una cadena a una frágil mariposa, Lee Lee, palabra inventada para poder decir amor, cariño, ternura, dependencia, pasión, hermandad, lealtad, todo, resumido en una solas, Lee Lee.

No se atrevía a volverse a verla a los ojos, sabía que había ahí…rencor, odio, furia, solo para él, de todos en este mundo, sólo él, que la amaba aún, desde su corazón, sin mediar la naturaleza de por medio, solo él podía ser el centro de su ataque. Desviando la mirada, pero tranquilo porque ella estaba bien, su miedo comenzaba a desvanecerse al verla a salvo. Pero su tristeza anidada en el fondo de su estómago se removió. Lee Lee, creo que…aún puedo llamarte así, porque mi sentimiento aún vive, sé que soy egoísta, me doy cuenta y ya me detesto yo, aún más que tú. Aunque no lo creas amor, soy menos culpable de lo que crees lo estaba diciendo, había salido lo que hubiera querido decirle semanas atrás, pero ella no lo había permitido, eso le permitió relajarse un poco, y sintió esa ansiedad que lo embargaba cada vez que estaba cerca de ella. Se removió en su sitio, aspiró su aroma, e llenó una vez más de ella, de esa hermosa que lo odiaba más que nadie en el mundo.
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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Leah R. Clearwater el Sáb Mar 31, 2012 3:06 am

Leah volvió la cabeza cuando él aseveró amarla pero de sus labios no salieron palabras sino bufidos que expresaban que no le creía. Tuvo que soportar que la llamara de nuevo con ese sobrenombre que le calaba como si fuera un hierro al rojo vivo. ¿Qué no se daba cuenta él, que al llamarla así, es como si el presente no existiera y estuvieran de nuevo juntos y enamorados en ese lugar que significaba tanto para ellos? Al parecer eso él no lo comprendía o no quería entenderlo. Aguantó en silencio lo más que pudo, dejando que el joven hablara, pero cuando Sam se declaró inocente, la loba no pudo más- ¿Menos culpable? -Preguntó sin esperar respuesta y empezó a arremeter en su contra, destilando desprecio en cada una de sus siguientes palabras- ¿Acaso no fuiste tú quién me abandonó? Y no solo eso, sino que lo hiciste para correr a los brazos de mi prima Emily -Emily. Solo pronunciar su nombre, algo dentro de ella se revolvía por la traición de la que fue objeto.

Bajó la mirada y sonrió moviendo la cabeza, burlándose de él-
No me digas que no eres culpable Sam Uley, porque tienes la culpabilidad grabada con fuego en el rostro y todos hemos sido testigos de tu crimen -Poder decirle lo que pensaba era una especie de bálsamo reparador para Leah. Sabía que le hacía daño a Sam con esas palabras, pero las decía saboreando un dejo de dulzura en los labios, solo por el hecho de que a él le lastimaban tanto como sus acciones le dolieron a ella y eso, extrañamente la hacía sentir mejor, menos dolorida, menos amargada, menos ella.

Se levantó y caminó hasta el borde del acantilado. El agua a sus pies bramaba con fuerza y formaba pequeños remolinos capaz de matar a cualquier persona... a cualquier persona, pero no a ella. No es que ya lo hubiera intentado, pero como licántropa, tenía una resistencia envidiable. Suspiró con un dejo de astio y cansancio; realmente era eso, le cansaba odiar a Sam pero no podía evitarlo. Le odiaba con la misma intensidad con la que lo amaba, los dos sentimientos al mismo tiempo albergados en su corazón.

Giró su rostro para verlo-
Deja de fingir que te importo. Hazme el favor de decirme de una buena vez, qué quieres y por qué has venido hasta aquí...




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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Sam Uley el Mar Abr 17, 2012 12:50 pm

Su silueta era la misma, armoniosa, fuerte y bella, recortada contra el cielo, grabada en su memoria, su cabello al aire, las formas de su rostro amado, eso, era algo que ni la naturaleza había podido borrar, ni Emmily, la intrusa, la impuesta contra la que no podía tampoco estar, era algo natural, era algo no dominable, era fuerte. Sin embargo su elección estaba aquí con Leah, eso era algo que ella no quería entender y él no podía explicárselo de tal forma que creyera en él. Y la veía volverse ruda y enfrentarlo detestándolo. Por enésima vez te lo digo, tú de verdad me importas, no has dejado de importarme, no quiero que te pase nada malo, me muero si por lo que sea te sucede algo. Leah, mírame, con odio o lo que sientas de verdad por mí, lee en mis ojos, trata de ver mi corazón como antes y mirarás lo que siento por ti, lo que la naturaleza de nuestra manada no ha podido borrar

Se revolvió en su lugar, se mesó los cabellos, lanzó un fuerte bufido desesperado mientras se paraba y caminaba en círculos, para ir a parar justo tras de ella, sus manos volaron para tomar su cintura, pero se detuvo, no la quería poner en peligro, tal vez si lo sentía, sería capaz de arrojarse a las peligrosas agua con tal de que no la tocara. Retrocedió un paso y tomó aire, luego intentó desesperadamente hacerla entender nuevamente ¿Crees que yo mando a la naturaleza? ¿Crees que deliberadamente elegí a Emmily? ¿En verdad piensas que yo soy tan fuerte como para poder contra la imprimación? Eso es sólo asegurar la descendencia ¿entiendes? Porque tú eres parte de la manada, pero mi amor está contigo, Leah, te amo, te amo…a ti, no me importan los hijos que aseguren la existencia de la tribu, te amo…carajo te amo, como siempre, como te amé desde niño…¿Leah? El viento jugaba con el cabello de su amada, su mano quiso tocarlo, pero tuvo que detenerse.
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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Leah R. Clearwater el Dom Abr 22, 2012 4:43 am

Cuando él lo pidió, ella estuvo a punto de volverse, caminar en su dirección para abrazarlo y besarlo. Probablemente Leah le hubiera pedido que lo dejaran todo, que huyeran, que encontraran un lugar alejado donde solo fueran uno del otro y nada más, sin tontas imprimaciones ni costumbres por cumplir... estuvo a punto. Pero la joven sabía que, aunque lo pidiera con lágrimas en los ojos, Sam no accedería, sino que la tomaría con cariño entre sus brazos y le daría un casto beso en la frente mientras le decía que no podía hacer eso, que lo deseaba con toda el alma, pero que no podía abandonar la Reserva, sus obligaciones como alpha, a sus amigos y compañeros, y aunque no lo mencionara, Leah sabía que tampoco podía abandonar a Emily, porque -aunque a Leah le pesara admitirlo- sabía perfectamente que Sam la amaba con todo su ser.

Asi que por todo esto, Leah no se volvió a verlo, porque simplemente no podía hacerlo sin destrozar lo poco que le quedaba de alma dentro de ese cuerpo marchito. En vez de eso, apretó con fuerza sus párpados, abrazando su cuerpo, como si quisiera con eso mitigar el dolor de escucharlo decir que ella seguía ocupando un lugar en su corazón.

La pelinegra casi esbozó una sonrisa cuando escuchó los paseos de Sam. Siempre se comportaba así cuando algo lo sacaba de sus casillas y Leah dentro de ella se reconfortaba de molestarlo, de desesperarlo un poco comparado con lo que ella sentía cada vez que veía a Sam al lado de Emily. Pero esa burda sonrisa se borró de inmediato al sentirlo cerca. Los vellos de su brazo se erizaron solo de oler su conocido aroma. Cerrando los ojos solo unos segundos, la loba se dejó envolver en ese añorado olor. Por un pequeño instante nada había cambiado, era ella quien reía sobre el pecho de Sam en esa misma montaña y él la veía como si ella fuera su único amor... pero Sam siguió hablando y al pronunciar el nombre de Emily, la burbuja de Leah se rompió. Frunció el ceño y abrió los ojos a la realidad, una realidad que le desgarraba nuevamente el alma.

Lentamente se dió la vuelta, lo miró y seriamente dijo- Tu amor está conmigo pero a la que le haces el amor es a ella, no a mi, Sam -Antes jamás Leah le hubiera hablado de esa manera, pero ahora era otra, una más dura, más amargada, más sola y desconfiada- Tenemos algo que se llama raciocinio... pudiste elegir -La voz de Leah se volvió apagada, como si solo decirlo le produciera dolor- Pudiste seguir eligiéndome a mi sobre ella... ¿por qué no me elegiste a mi, Sam, por qué me dejaste por ella si tanto me amabas? -El viento seguía soplando sobre ellos, entremezclando los perfumes de ambos, como cuando estaban juntos. Leah apartó el cabello que le estorbaba la vista con desición. Suspiró una vez y prosiguió sin moverse de donde estaba- ¡Ah si! No eras tan fuerte como la imprimación, pero quizás debas decir la verdad Sam, que nuestro amor no era tan fuerte como para romper ese lazo, así que elegiste romper el más débil: el nuestro -Al decirle esto, la joven siguió viéndolo fijamente, no con odio, no con desprecio, sino con lástima. Lástima por él, por ella y por ese amor que había muerto antes de dar frutos. Miles de veces hablaron de los hijos que tendrían juntos y el que Sam mencionara la posibilidad de tenerlos con Emily, aunque él intentara hacerlo sonar como si fuera solo para asegurar la descendencia, era como una daga al rojo vivo incrustada en su corazón ya sangrante.

Bajó la cabeza y pasó junto a él sin mirarlo- Lo que dices es muy lindo Sam, pero aunque desearamos que nada de esto hubiera sucedido, el punto es que sucedió y la presencia de Emily siempre estará sobre nuestro antiguo amor -Se detuvo y giró para ver a Sam pero este seguía viendo hacia el acantilado, aún así que continuó hablando- De hecho la presencia de Emily siempre está presente para mi... -Reflexionó- Cuando soy humana no puedo sacarla de mi cabeza y cuando soy una loba, tu no puedes dejar de ansiar regresar a su lado.... asi que como verás mi querido Sam, creo que no sirve de nada esta plática. porque seguramente dentro de ti, estás deseando volver pronto a sus brazos y besar sus labios -Dió un paso al frente, quedando muy cerca de la espalda de Sam, tan cerca que con solo estirar los dedos podía tocarlo, pero en vez de eso, solo aspiró su aroma. Leah sonrió descaradamente sabiendo que Sam podía notarlo en sus palabras- Por más apetecibles que te parezcan los mios -Se pasó los dedos por los labios y preguntó entre sarcástica y burlona, inclinándose hacia él- ¿Asi que el alpha ha terminado de hablar o debo seguir escuchando más excusas? -Bajó las manos y las metió en los bolsillos de sus pantalones, un típico gesto irrespetuoso que aprendió de Paul.




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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Sam Uley el Miér Abr 25, 2012 11:46 am

La escuchaba, cada palabra era como un golpe a su corazón, la ironía era perfecta en sus labios, y ella al paso de los días se había convertido en la maestra de la ironía, exasperaba a los chicos de la manada, pero yo era demolido, devastado cada vez que apuntaba sus armas contra mí, porque no iba a defenderme, no iba a atacarla, era mí amor, uno no golpea a su amor, como ella lo hacía conmigo. Por lo tanto yo, ya no era su amor y lo entendía. De pronto la sentí, era algo que siempre sucedería y contra natura. La sentiría en cualquier lugar del mundo donde ella fuera.

Eso lo habíamos desarrollado desde niños, crecimos juntos y siempre lo estuvimos, todos los ciclos de vida los habíamos llenado, cuando llegaron a la adolescencia y apareció la necesidad sexual en ambos se habían entregado sin más, como algo natural en su línea de vida juntos, eran pareja y se anhelaban, el matrimonio era el final adecuado…pero tenía que aparecer en él la magia tribal, en él antes que nadie, a partir de ello, la vida le pareció colapsar y terminar en desastre.

La escuchó hablar de Emily y un surco apareció en su frente, la sintió escupir su ira en su espalda y enojado se volvió hacia ella_ No hago el amor con ella…no lo hago…no puedo…te amo, a ti. Sé que la necesito como una droga, pero te amo Leah, abre esa cabeza para que lo entiendas, Te amo y te deseo a ti, mi amor _Un velo rojo cubrió su vista, la aprisionó con sus manos por la cintura y sin contemplaciones la estrelló contra su pecho, no le dio tiempo a reaccionar, robó su boca, sus apetecibles labios sin delicadeza, con angustia, con rabia mordió sus labios y se adueñó de su boca, sin respirar, queriendo sacudirse la angustia que le perseguía cada vez que ella desaparecía de su vista.
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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Leah R. Clearwater el Miér Abr 25, 2012 11:42 pm

¿Como podía lograrlo? Una y otra vez ese deseo por él, por sus caricias, la perdían, la descontrolaban sobremanera. No vió venir el momento y si lo hizo no se resistió demasiado. Quizás al principio cuando él le confesó que no hacía el amor con Emily y que aún la amaba. Leah solo lo dudó un instante pero al ver su rostro enardecido por la ira y algo más, supo que le decía la verdad. En ese momento, muy dentro de ella se sintió bien por eso, por saber que ella -Emily- aún no lo tenía de esa manera; que aunque estuviera con la otra, todavía era un poco de Leah, solo de ella.

Sus manos seguían dentro del bolsillo de sus pantalones y las fuertes manos de Sam la atrajeron con fuerza hacia él. Leah sintió dolor cuando su cuerpo entero quedó pegado al del alpha; pero era un dolor placentero, un dolor que tenía dentro más deseo que otra cosa. La boca de Sam llegó incluso antes que el pensamiento de alejarlo y ahí perdió la batalla que había estado luchando apenas instantes antes. Sus labios la traicionaron y respondieron a los de Sam con ansiedad, dejando que él la llevara. Como pudo sacó las manos que habían quedado apresadas entre ambos cuerpos y lo abrazó por la ancha espalda. Su boca se abrió como si fuera una fruta demasiado madura, entregándose en ese beso robado que ella consentia.

Los dientes del lobo le hicieron daño y ella a su vez respondió por inercia, mordiéndolo y abrazándolo con más fuerza, dejando que su cuerpo se fundiera completamente con el suyo. La respiración entrecortada, ese gemido que moría en la boca de Sam, era el paraíso para Leah. Sin pensarlo, se dejó llevar y lo atrajó hacia ella, subiendo las manos y enredando los dedos en el cabello negro del joven. Su lengua se abrió paso hasta que topó con la de Sam y como muchas veces en el pasado, lo tentó para que jugaran juntas. Su mano izquierda se aferraba con fuerza a la nuca de Sam mientras la derecha seguía enredada en su cabello. Un fuego nació en su vientre y amenazaba con consumirla ahí mismo, pero la loba hizo caso omiso de la advertencia. No pensaba en nada mas que en los labios y las caricias de Sam en su piel. En ese momento solo existían ellos dos, nadie más, ni la imprimación ni el presente; ambos estaban instalados en el pasado vívido, ese que compartieron y degustaron juntos.

Un gemido se abrió paso entre los labios de Leah y fue imposible que la boca de Sam lo contuviera. Con los ojos cerrados, la loba suspiró el nombre del alpha sin alejarse de su abrazo o dejar de corresponder a su beso- Sam.




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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Sam Uley el Lun Dic 03, 2012 11:38 am

De pronto era ella, Leah, su Leah, la que desde niños había sido suya, la que de adolescentes había poblado su realidad recargados en algún árbol del bosque, abrazados dentro de su vehíc*lo pasado de moda alguna noche, cerca del acantilado. Ella la que lo poblaba de sueños eróticos en su juventud llena de hormonas, despertándolo a la vida amorosa de ambos. La que lo llenaba de ternura cuando la vio convertirse en la realidad de una leyenda. De pronto fue como si nada hubiera pasado y ellos no hubieran separado sus labios jamás y este estuviera como siempre, pegado a él con aquella intensidad inaudita que siempre los había invadido.

Sus manos tenían la memoria de los detalles de cada línea de su cuerpo, su piel la reconocía como la prolongación de la suya propia, sentía su corazón latir desaforado y esto provocaba que la deseara más que nunca, los gemidos de ambos comenzaron a traer a su mente las imágenes de sus cuerpos desnudos, amándose, teniendo como testigo a la naturaleza del bosque que los vio crecer._amada…amada Lee Lee, te amo _ era poco lo que podía expresar en aquel abrazo que lo decía todo, la suavidad de sus labios enfebrecidos le dictaba que no tenían que mencionar lo que era obvio, juntos como siempre por ese sentimiento que ni la misma naturaleza había podido matar.
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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Leah R. Clearwater el Miér Oct 16, 2013 1:30 am

Era tan fácil dejarse llevar por lo que sentía, aceptar los besos de Sam, las caricias que le prodigaba, recrearse en la visión de sus cuerpos amándose y soñar por un momento en que la maldita imprimación no existía. Imaginar que el tiempo no había pasado y que era solo una de tantas noches que se amaron con pasión y locura. Era tan fácil. Tan fácil y a la vez tan díficil que le dolió el corazón y el cuerpo entero al alejarse de los labios del alpha. Leah inclinó el rostro para no ver los ojos confusos de Sam, para recuperar la respiración, pero sobre todo para que el deseo que la consumía por entero, muriera lentamente dentro de ella.

Cuando al fin recuperó un poco el aliento, subió el rostro para poder verlo a los ojos cuando él escuchara lo que ella tenía por decir- No. No me amas, Sam -Su mirada se mantenía seria, fría, ocultando la turbación que pronunciar esas palabras producían en ella. Porque ahí estaba, lo había dicho, el lobo no la amaba.

Como pudo intentó que él la dejara de abrazar pero Sam era más fuerte que Leah, por lo que tuvo que empujarlo con todas sus fuerzas para poder zafarse un poco de ese brazo que la asfixiaba. Tambaleante por el esfuerzo, la loba recalcó con un tono de voz que denotaba lo que le dolía expresar lo que pensaba- No me amas. La amas a ella, a Emily, mi prima, y quizás no le haces el amor ahora, pero en algún momento debes cumplir con tu deber Sam y se que ese día te olvidarás de mi, de mis caricias y del amor que alguna vez sentimos -Leah sabía que él no le creería, si no es que le decía algo certero, algo que le doliera, así que la loba se le quedó mirando fijamente y pasó saliva antes de pronunciar desafiante- Yo... ya no te amo, Sam. Esto es un error, son los viejos sentimientos hablando, no nosotros.

Leah mentía. Mentía para salvaguardar su corazón apabullado. Ella sabía que jamás en la vida podría olvidar lo que sentía por Sam, ¿pero qué caso tenía engañarse esta noche, si al día siguiente él regresaría con Emily, dejándola a ella sola y triste? También entendía que no podía romper el lazo de imprimación que Sam tenía con su prima, así que era imposible que estuvieran de nuevo juntos.




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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Sam Uley el Vie Abr 04, 2014 3:31 pm

Cuando ella recuperó el cuerpo que él consideraba aún suyo, Sam se sintió vacío, de pronto ya no supo qué hacer con sus brazos, con su espacio, por inercia, los subió lentamente y se abrazó a sí mismo, el calor de ella y su olor estaba aún ahí, cerró los ojos para aspirarlo y deleitarse con él, su corazón recibió una oleada de tranquilidad y de esperanza. Entonces y solo entonces, su cerebro funcionó de nueva cuenta, en busca de razones que ella pudiera aceptar para no abandonarlo.

_ Sabes, en realidad, que siempre te voy a amar ¿No? En el fondo de tu corazón, donde las explicaciones sobran, sabes que estás en cada centímetro de mi piel, de mi cuerpo entero. Aunque pongas todo tu esfuerzo en engañarte. Porque yo si lo sé, no me miento, no me engaño, lo nuestro nació de siempre, siempre los supimos. Somos uno para el otro y no hay nada en el mundo humano o mágico que pueda romper ese lazo que nos une Leah. Amor, no te niegues a nuestra verdad, mírame…por favor, lee todo el amor que tengo para ti.

Buscó su mirada, ella, su amor eterno, su niña, su amada, le rehuía como si fuera el apestado de la tribu pero él no se conformaba con eso, no se daría por vencido.
Ella no contaba con su carácter aferrado y mucho menos con la adoración que le profesaba. Se quedó esperando, llamándola en silencio, el tiempo no importaba y él tenía mucho.
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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Leah R. Clearwater el Vie Jul 22, 2016 3:19 am

Leah se mantuvo en silencio, consiente de que él estaba esperando por ella. Los segundos se transformaron en minutos y éstos le parecieron a la loba años, quien sumida en su propia lucha de sentimientos, se debatía entre alejarse sin decir palabra o dejar que sus labios hablaran. Aunque pasaran siglos, ella no podía ignorar las palabras del alpha, sus sentimientos compartidos, los momentos de risa y de rabia que habían pasado juntos. Todo lo que Sam decía sobre ellos era cierto. Tan cierto como que Leah no podía seguir inmóvil ante el deseo de su alma. Y es que las palabras de Sam la movían, hacían que su corazón latiera desaforado y el deseo por lo que narraba iba en aumento, pero con ello la tristeza la embargaba por completo.

Si, se amaban, eran el uno para el otro, nadie podría ocupar el lugar que Sam tenía en su corazón, pero ¿de qué servía?

De nada.

La loba sabía que la imprimación era algo que sellaba el futuro de un lycan, porque de esa manera se aseguraba que el gen pasara de generación en generación. Y si bien conocía a Sam, que lo conocía, sabía perfectamente que él no atentaría contra el bien común de la tribu, aunque eso significara dejarla.

Leah se acercó lentamente al hombre que amaba, valorando lo que significaba esa aproximamiento, sopesando lo que iba a hacer, pero en ello se le estaba yendo la vida- Sam -Pronunció su nombre dulcemente, tranquila, el enojo había quedado atrás- Sam... no te engañas, no te mientes pero sabes que no podremos estar juntos. Eres un alpha y como tal, cumplirás con tu deber aunque en ello se te vaya el alma -Leah estaba tan cercana a él que podía sentir el cálido vaho de su respiración- Aunque así me hayas perdido para siempre -La loba quería besarlo, quería olvidarse de los obstáculos que los separaban, las costumbres y obligaciones que la obligaban a no pedirle que huyeran juntos, lejos de la tribu, lejos de los ancianos, del poder de la sangre que corría por sus venas, del deber que había nacido en sus corazones al mismo tiempo de mutar en esos maravillosos seres milenarios- Siempre seré tu Lee Lee y tu siempre serás mio -Puso su mano sobre el pecho de Sam y ella misma se asombró de la fuerza de los latidos del corazón del lobo- Nuestros corazones se pertenecen, siempre sabremos todo uno del otro -Simplemente tocarlo era una tortura para Leah. Su piel parecía arder bajo la tela y estarla llamando. La loba quería arrancar la camiseta que cubría el pecho de Sam y después recostarse sobre él como había hecho tantas noches de luna llena en el bosque al terminar de amarse- Nuestra verdad es que el destino es cruel. Dejó que nos amaramos, que imagináramos un futuro juntos, una hermosa vida al lado uno del otro, unos hijos que jamás tendremos, una muerte tranquila al final de ese camino, pero al final nos arrebata todo de la manera más horrible: imprimándote con otra persona que no soy yo -Las lágrimas comenzaron a correr por las mejillas de Leah y se odió por ello. Con él era el único con quien se podía sentir cómoda siendo débil y eso le recordó cuánto significaba Sam en su vida.

Entendiendo que jamás podrían estar juntos, que no podía ni siquiera luchar por el hombre que amaba, se arrojó a sus brazos, conmovida por el momento y guardó silencio, aspirando el olor a bosque del lycan, resguardándose de su propio dolor, disfrutando de su cercanía, que aunque fuera fugaz, podía ser recuerdo suficiente para toda una vida.

Te amo -Lo dijo tan bajo que dudó de haberlo pronunciado con sus labios, así que lo repitió- Te amo Sam Uley -Lo abrazó por la cintura y levantó el rostro, dejando de llorar para esbozar una sonrisa- Te amo y siempre te amaré, aunque la magia nos separe, aunque la muerte ose acompañarnos, eres mio y yo soy tuya, hasta mi último aliento... no lo olvides Sam. No me olvides -Leah le regaló la más hermosa y sincera de las sonrisas al alpha. No sabía cuándo volverían a estar solos, lejos de la manada, que parecía desconectada y en completo silencio. No sabía cuándo volvería a estar en sus brazos y disfrutar de sus labios. No sabía cuándo volvería a tener el valor para repetir lo que sentía su corazón sin que su orgullo lo impidiera.




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Dueños de la Noche

Mensaje por Sam Uley el Vie Ago 19, 2016 10:21 am

Un miedo que cae como un balde de agua fria recorrió la piel del Lycan, el erizar de sus vello lo recorrió con un temblor, lo obligó a tomar una bocanada de aire, porque al parecer se le había olvidado respirar al escuchar al ser más amado sobre la tierra. Ella lo amaba, a pesar de la desgracia que pesaba sobre ambos y ante la cual se rebelaba con furia en su interior. La verdad más pura y más necesaria le seguía siendo revelada cada vez que ambos se miraban y estaban cerca, pegados así, ella lo amaba, un chispazo de alegría, como una pequeña flama se encendía en su interior y el frío, mágicamente desapareció.

-Lee lee (dijo en un susurro, mirándola calidamente) tú y yo, no podremos sobrevivir a nuestra separación, simplemente…(con su mano derecha levantó delicadamente su hermoso mentón, para obligarla a mirarlo) me niego a vivir sin ti, en este momento quiero olvidarme de todo lo que no seas tú y yo y nuestros sueños por eso te lo digo, mi amor, huyamos lejos, donde la magia tribal, no nos alcance, te lo ruego.

Antes que ella protestara, selló sus labios con un beso profundo, no quería dejarla hablar, no quería que ella antepusiera la responsabilidad de ambos para con los suyos, esa responsabilidad que se había convertido en tirana de su vida a tal grado que había llegado a aborrecerla. Pesaba en el ese sentimiento dual, responsabilidad y egoísmo, y en esos momentos junto a su amada, se negaba a dejar ir la posibilidad de ser inmensamente feliz con la mujer que él había elegido, la que había despertado el amor y la pasión en su ser. Por eso, desde el fondo de su alma, salieron, como un rugido de rebelión las palabras.

_ Huyamos Lee lee, vámonos ahora mismo dejémoslo todo, aunque muera en ese trayecto rescatando lo más bueno que tenemos. Muy lejos, alejémonos cada día más y más y no tengamos nunca más noches eternas de angustia y soledad.
La apretó contra su pecho, pequeña y hermosa como era, embriagado del aroma que lo enardecía desde que la conoció. Sintió como el propio corazón comenzaba a latir aún más desaforado, si esto era posible.
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Re: Dueños de la noche

Mensaje por Leah R. Clearwater el Dom Ago 21, 2016 3:00 pm

Besar a Sam, era la gloria para Leah. Sentir cómo él buscaba y encontraba dentro de ella, ese sentimiento que no podía morir por más imposiciones que la loba pusiera, era prueba de que nunca podría dejarlo de amar. Con ese beso, Sam recomponía a Leah, unía esos pequeños pedazos en los que había estallado su corazón y hacía que volviera a latir, como si la arpía nunca hubiera existido, como si siempre hubiera sido ella, Leah Clearwater.

Aún seguía sobre sus labios la sensación de ese beso tan profundo y lleno de emociones, cuando Sam le propuso algo tan irreal como inaudito. Algo que trastocaría La Push y a la manada. Algo tan impensable como había sido que él se imprimara de Emily... huir juntos. Dentro de la cabeza de Leah, mil pensamientos y oposiciones pasaban y morían antes de llegar a ser pronunciados. Por primera vez Leah quería ser egoísta, quería hacer lo que Sam planteaba. Ella sabía perfectamente que si él lo decía, lo hacía de corazón, con sinceridad, completamente seguro de sus sentimientos. La idea de una vida lejos de La Push, lejos de su hermano, de sus madres, de sus amigos y de la vida que ambos habían conocido, comenzaba a tomar forma, a ser posible, a ser alcanzable. ¿Qué importaba que no pudieran transformarse más? Leah podría ser madre, podría tener lo que siempre soñó: una familia con Sam. Su Sam. Niños con sus ojos y su tez, con el genio de ella, con la serenidad de él, con lo mejor de ambos. Quizás la magia fuera benevolente y sus hijos pudieran heredar el gen, contra toda posibilidad, contra lo que decían los mayores, contra la vida misma. El rostro de Leah iba pasando de una emoción a otra conforme en su mente se iba materializando una vida junto al amor de su eternidad.


Si -La respuesta fue dicha con tanta seguridad que Leah se sorprendió de su voz no se hubiera quebrado- Si, Sam -La loba lo abrazó con fuerza y lo miraba sonriendo, feliz de que existiera la posibilidad de obtener la felicidad que siempre desearon- Quizás sea egoísta pero quiero que tengamos lo que siempre soñamos, mi amor -Leah enredó sus manos detrás del cuello de Sam y se acercó para besarlo lentamente, saboreando sus labios, reconociendo el sabor de su piel, queriendo manifestar parte de su felicidad en ese beso que le daba con toda el alma.

La pelinegra dejó de besarlo poco a poco, dejando sus labios pero volviendo por un beso más conforme iba comenzando a hablar-
No puedo Sam, no puedo vivir sin ti. Lo he intentando, te juro que lo he intentado. Quise odiarte, quise aborrecerte, quise matar esto que siento por ti, pero no puedo. Te amo. Te amo tanto como me amo a mi misma. Mi vida no es vida si no te tengo Sam. ¿Qué hago sin poder respirar? ¿Sin poder apreciar la vida, si no tengo vida? Si el respirar se ha vuelto más un trabajo que algo que se hace por inercia, ¿cómo seguir viviendo? -Leah intentaba no llorar. Estaba feliz pero a la vez era triste decir cómo se sentía sin él- Sin ti, no puedo hacerlo... no quiero hacerlo -La chica se limpió las lágrimas que escurrían por sus mejillas y le sonrió al alpha- Si, Sam. Partamos juntos, pero antes quiero hablar con mi familia y que tu hables con Emily -Leah sabía que quizás era pedir demasiado y hacer tambalear su próxima felicidad, pero tenía una razón para pedirlo- No quiero huir, quiero irme de aquí para ser feliz contigo. Quiero que lo hagamos, no como si nos hubiéramos robado algo, sino como si estuviéramos recuperando lo que nos pertenece por amor. Quiero que luchemos de frente por nuestra felicidad, Sam -Volvió a besarlo pero ésta vez como si con ese beso quisiera hacerle entender a Sam lo determinada que estaba de estar a su lado. Su boca buscaba la calidez de la del alpha y su cuerpo buscaba fundirse con el de él, haciendo que la combinación de sus temperaturas fuera casi insoportable para otros, pero para ellos dos era algo completamente normal y deseado.

Dime que lo entiendes, Sam. Dime que me amas y que vamos a luchar por nuestro amor, dimelo por favor... -Pidió contra sus labios la loba sin dejar de besarlo.




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Dueños de la Noche

Mensaje por Sam Uley el Jue Ago 25, 2016 1:36 pm

El Alpha sintió como entraba en su cuerpo algo que casi había olvidado, desde que Emily había irrumpido con su carga Química y genética a su vida, sintió como un rayo de luz entrara en la obscuridad, como la felicidad, pequeña, frágil se adentraba en su ser, sintió, casi dolorosamente, como su boca se curvaba en una sonrisa llena de esperanza, una imagen mental lo llenó de pronto, ella y él como la familia que soñaron, amándose y a su lado unos hermosos hijos, extensión de su amor. Algo estalló como luz brillante en su interior, algo, que lo movió a tomar entre sus brazos a su amada, y girarla a su alrededor, algo olvidado, la risa se pudo escuchar en ese rincón del bosque. La estrechó contra su pecho, mesó sus largos cabellos, besó su rostro y finalmente pudo contenerse para reflexionar en lo dicho por ella.

- Lee lee, ¿estás segura en querer confrontar a la tribu? Sabes qué argumentos les sobran para tratar de detenernos. Los abuelos estarán en su papel de vigilantes de la tribu. Son elementos fuertes para querer frenarnos. Y luego está ella, con todo el poder químico sobre mí. No la quiero cerca, porque nuestra naturaleza tiene un poder sobre natural en ambos. Pero este soy yo razonando, sin magias, más que la del amor verdadero…
La miró profundamente, apelando a su confianza. Volvió a estrecharla tiernamente, mientras la depositaba con suavidad en el suelo.

- Amor, piénsalo, quiero ser egoísta esta vez. Pero haremos lo que tú quieras.
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Re: Dueños de la noche

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